sábado, 15 de enero de 2022

Maestría en Teología - UENIC (Parte 2)

Tarea #01. Escribe tu historia personal, teniendo como núcleo central la búsqueda por comprender tu EXPERIENCIA RELIGIOSA y tu propia vida, incluyendo, tu posicionamiento frente al mundo, tus esperanzas, tu opción y experiencias de vida

Parte 2. Pre Adolescente:
Fuera de la Religión y de los rezos a la Virgen:

"Apartada pero No Olvidada"

De 12 a 16 años (1990 – 1994) Empecé la secundaria en el Instituto Nacional Experimental México, un Colegio sin principios católicos ni evangélicos, dejé de ir a la iglesia católica y viví rebelde “Me atrapó la vanidad”: quería un cuarto solo para mí, quería toda la ropa y zapatos solo para mí, y fue cuando empecé a ambicionar tener, porque dije “Los rezos a la virgen y asistir a la iglesia católica no me ha dado resultado, no he recibido respuesta, tal vez teniendo bienes, mi núcleo familiar me respeta”. Por lo tanto, en 1990 empecé siendo vendedora, inicialmente de frutas y vegetales (los que habían en el patio; pero esta vez agarraba, y no plantaba), luego con el efectivo en mano empecé a comprar chiverías, las cuales vendía entre las y los compañeras/os de clases, y cuando me vi, ya estaba a cargo de una pulpería en la casa del núcleo familiar, aunque solo yo atendía (Mañana & noche; porque en la tarde iba a clases), mis hermanos no atendían. Disfruté de mi adolescencia (fiestas de quince años, novios; destacada en los estudios –un buen grupo estudiábamos y les gustaba que yo les explicase porque decían que me comprendían más que a los profesores-, popular por mi participación en los actos escolares por canto fono mímico, declamaciones y bailes grupales; destacada como Presidente de sección), me compré varias cosas y era muy egoísta solo con mis hermanos y hermana, y los familiares de mi Mamá, dado que a ellos les daba mi Mamá y a mí, mi abuelita Payita o mi Tía Ivania o yo misma. Pero cuando murió en un accidente vehicular, un tío y un primo, ambos familiares de mi Mamá, me sentí muy mal y culpable por haberlos mal tratado. Y unos días después de la muerte de ellos, soñé que conversaba con mi primo y él me dijo “No te sientas mal, porque eso tenía que pasar, pero hazme el favor de darme un mejor espacio a mis fotos y me señaló adonde estaban”; cuando desperté busqué en el lugar que me había indicado y ahí estaba una de sus fotos (él con su hija, en el bautismo con agua), la recogí y dije ¡Gracias, ahora descansa en paz!

Me olvidé de los rezos, de la comunión con la naturaleza, de sentirme la víctima. Y dije, “Bueno en mi casa no me quieren, pero tengo a mis compañeros de clases que sí y están a la expectativa de lo que yo hago o dejo de hacer, y sé que yo puedo tener todo lo que deseo”, y empecé a tratar a mis novios como objetos, de los cuales sí a ellos les parecía les aceptaba pero andando con dos a la vez. Pero, llegó el momento en que me enamoré de un amor platónico (un amigo que siempre lo fue pero yo quería ser más que amiga) y de un novio que fue mi primer novio con permiso pero él quería tener relaciones sexuales y yo no, y se fue y embarazó a otra joven. Esto volvió a golpear mi mundo y otra vez lo vi oscuro, como si había muerto alguien importante para mí, y escribía muchos versos sentimentales, muchos poemas de “amor y desamor”, los cuales les hacía llegar a ambos, aunque no anduvieran conmigo; tuve varios días de insomnio esperando que la persona regresará a hacerme la visita, tuve varios días sin comer, pero nunca incumplí con mis obligaciones en el Colegio y en la Pulpería y tampoco me ofrecí para tener relaciones sexuales, porque realmente no quería vivir amargada el resto de mi vida como mi Mamá.

Fue cuando me refugié por los noches, en hacerme amiga de miembros de pandillas juveniles de los barrios cercanos al mío (Barrio Venezuela, La Nicarao, el Georgino, la URSS y la 14 de septiembre), y había perdido el temor a todo (a ser llamada pandillera, a ser llamada drogadicta, a ser llamada prostituta) porque no lo era (ellos andaban en su mundo y yo simplemente les observaba y les cuestionaba ¿Por qué decidieron esa vida? Si yo no encontraba algo bueno en: hacerle daño a otro ser humano, en robar para tener, en las drogas y el licor, en las relaciones sexuales por que sí); Sí, anduve en las fiestas baratas, corriendo peligro entre medio de ataques de piedras, pero yo les trataba como a personas que necesitaban de alguien diferente a ellos que les ayudarán y les dieran afecto, y yo les rasuraba, los peinaba, les solicitaba que se asearan y lo hacían, y ellos respetaban a quienes me acompañaban no robándoles no maltratándoles, y todos me preguntaban ¿Por qué te hacen caso y te respetan? Porque yo los respeto y los quiero a ellos, les respondía. A los años, algunos de ellos se volvieron padres y madres de familia responsables y jóvenes trabajadores y me llena de dicha saber que decidieron cambiar, no por mí, aunque ellos dicen que fui su fuente de inspiración, pero me sentí muy triste, cuando otro primo familiar de mi Mamá (y hermano del ya fallecido en el accidente), quien sí, andaba, de lleno, en las pandillas (y además consumía pega) y que varias veces le hablé de que cambiará, no logró hacerlo y le pasaron la cuenta (lo mataron) en la entrada de su propia casa frente a los ojos de su Mamá, mi Tía Miriam Altamirano, justo un 8 de diciembre (Día en que los católicos celebran a la virgen). Y volví a soñar, esta vez la virgen me dijo, “No es culpa tuya, él no iba a cambiar para bien, él iba a ser cada día peor, por eso mejor es que descanse hoy” y pasé días llorando por ello. Ahorita se me viene a la mente el refrán “Ten cuidado con lo que haces, sino te lleva la virgen”.

Y sentí para mí misma, un castigo divino por haber sido tan vanidosa, tan egoísta, tan ambiciosa y tan fría para con otros. Todo lo pagué con el rechazo recibido de mis novios y la muerte de mis primos. Pero aun con ello, me enteré de que por más que me había apartado de mis rezos a la virgen, de la iglesia católica, de la religión, seguía teniendo sueños y estaba en ellos presente una voz varonil fuerte que me orientaba. Y ahora esa voz la escuchaba no solo en sueños, sino en el transcurso del día, quizás iba de camino al Colegio y me decía “No te vayas por ahí, ahora cambia el recorrido” y le obedecía y me enteraba después que a otros que pasaron por la ruta que no fui, les asaltaban. Cuando conversaba con los miembros de pandilla, esa voz me decía, “Dales afecto lo necesitan, y tú también necesitas ese tipo de afecto: Ser escuchada, ser cuidada”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario