¡Bienvenidos/as sean Todos/as!
Elaborado por: Tania Sequeira
viernes, 17 de septiembre de 2010
Maestría en Teología - UENIC (Parte 3)
martes, 4 de mayo de 2010
Maestría en Teología - UENIC (Parte 2)
Fuera de la Religión y de los rezos a la Virgen:
"Apartada pero No Olvidada"
Me olvidé de los rezos, de la comunión con la naturaleza, de sentirme la víctima. Y dije, “Bueno en mi casa no me quieren, pero tengo a mis compañeros de clases que sí y están a la expectativa de lo que yo hago o dejo de hacer, y sé que yo puedo tener todo lo que deseo”, y empecé a tratar a mis novios como objetos, de los cuales sí a ellos les parecía les aceptaba pero andando con dos a la vez. Pero, llegó el momento en que me enamoré de un amor platónico (un amigo que siempre lo fue pero yo quería ser más que amiga) y de un novio que fue mi primer novio con permiso pero él quería tener relaciones sexuales y yo no, y se fue y embarazó a otra joven. Esto volvió a golpear mi mundo y otra vez lo vi oscuro, como si había muerto alguien importante para mí, y escribía muchos versos sentimentales, muchos poemas de “amor y desamor”, los cuales les hacía llegar a ambos, aunque no anduvieran conmigo; tuve varios días de insomnio esperando que la persona regresará a hacerme la visita, tuve varios días sin comer, pero nunca incumplí con mis obligaciones en el Colegio y en la Pulpería y tampoco me ofrecí para tener relaciones sexuales, porque realmente no quería vivir amargada el resto de mi vida como mi Mamá.
Fue cuando me refugié por los noches, en hacerme amiga de miembros de pandillas juveniles de los barrios cercanos al mío (Barrio Venezuela, La Nicarao, el Georgino, la URSS y la 14 de septiembre), y había perdido el temor a todo (a ser llamada pandillera, a ser llamada drogadicta, a ser llamada prostituta) porque no lo era (ellos andaban en su mundo y yo simplemente les observaba y les cuestionaba ¿Por qué decidieron esa vida? Si yo no encontraba algo bueno en: hacerle daño a otro ser humano, en robar para tener, en las drogas y el licor, en las relaciones sexuales por que sí); Sí, anduve en las fiestas baratas, corriendo peligro entre medio de ataques de piedras, pero yo les trataba como a personas que necesitaban de alguien diferente a ellos que les ayudarán y les dieran afecto, y yo les rasuraba, los peinaba, les solicitaba que se asearan y lo hacían, y ellos respetaban a quienes me acompañaban no robándoles no maltratándoles, y todos me preguntaban ¿Por qué te hacen caso y te respetan? Porque yo los respeto y los quiero a ellos, les respondía. A los años, algunos de ellos se volvieron padres y madres de familia responsables y jóvenes trabajadores y me llena de dicha saber que decidieron cambiar, no por mí, aunque ellos dicen que fui su fuente de inspiración, pero me sentí muy triste, cuando otro primo familiar de mi Mamá (y hermano del ya fallecido en el accidente), quien sí, andaba, de lleno, en las pandillas (y además consumía pega) y que varias veces le hablé de que cambiará, no logró hacerlo y le pasaron la cuenta (lo mataron) en la entrada de su propia casa frente a los ojos de su Mamá, mi Tía Miriam Altamirano, justo un 8 de diciembre (Día en que los católicos celebran a la virgen). Y volví a soñar, esta vez la virgen me dijo, “No es culpa tuya, él no iba a cambiar para bien, él iba a ser cada día peor, por eso mejor es que descanse hoy” y pasé días llorando por ello. Ahorita se me viene a la mente el refrán “Ten cuidado con lo que haces, sino te lleva la virgen”.
Y sentí para mí misma, un castigo divino por haber sido tan vanidosa, tan egoísta, tan ambiciosa y tan fría para con otros. Todo lo pagué con el rechazo recibido de mis novios y la muerte de mis primos. Pero aun con ello, me enteré de que por más que me había apartado de mis rezos a la virgen, de la iglesia católica, de la religión, seguía teniendo sueños y estaba en ellos presente una voz varonil fuerte que me orientaba. Y ahora esa voz la escuchaba no solo en sueños, sino en el transcurso del día, quizás iba de camino al Colegio y me decía “No te vayas por ahí, ahora cambia el recorrido” y le obedecía y me enteraba después que a otros que pasaron por la ruta que no fui, les asaltaban. Cuando conversaba con los miembros de pandilla, esa voz me decía, “Dales afecto lo necesitan, y tú también necesitas ese tipo de afecto: Ser escuchada, ser cuidada”.
martes, 20 de abril de 2010
Maestría en Teología - UENIC
Parte 1. Infancia:
"Católica o Evangélica: simplemente Religiosa, Doctrinada"
Experiencia Religiosa - Enrique Iglesias
Un poco de ti para sobrevivir, esta noche que viene fria y sola;
Un aire de extasis en la ventana, para vestirme de fiesta y ceremonia.
Cada vez que estoy contigo, yo descubro el infinito;
Tiembla el suelo, la noche se ilumina; el silencio se vuelve melodia.
Y es casi un experiencia religiosa, sentir que resucito si me tocas;
Subir al firmamento prendido de tu cuerpo, es un experiencia religiosa.
Casi una experiencia religiosa, contigo cada instante en cada cosa;
Besar la boca tuya merece un aleluya, es un experiencia religiosa.
Vuelve pronto mi amor te necesito ya, porque esta noche tan honda, me da miedo,
Necesito la música de tu alegria, para callar los demonios que llevo dentro.
Cada vez que estoy contigo, ya no hay sombra ni peligro,
Las horas pasan mejor entre tus brazos, me siento nuevo y a nada le hago caso.
Y es casi un experiencia religiosa, sentir que resucito si me tocas;
Subir al firmamento prendido de tu cuerpo, es un experiencia religiosa.
Casi una experiencia religiosa, contigo cada instante en cada cosa;
Besar la boca tuya merece un aleluya, es un experiencia religiosa.
Esa experiencia religiosa la sentí desde muy niña, a la edad de 3 años (1981) cuando aparece en mi vida la presencia de mi bisabuela Irene Obando, quien me amó desde que nací. Ella fue muy católica y desde que tengo noción me trasmitió el habito de rezar el Padre Nuestro, el Dios te salve María y el solicitar la presencia del Ángel de la Guarda; me enseñó a diferenciar las imágenes de la Virgen María, por sus diversas manifestaciones en países lejanos entre sí: La virgen de “La Asunción” vestida de Blanco y Azul, la virgen de “México” conocida como Guadalupe, vestida de Rojo y Verde, eran sus favoritas y por ende las mías. Fue muy incidente en mí esta creencia, y quedó penetrado para toda la vida en mi nombre y Acta de Nacimiento, dado que me llamo Tania Guadalupe Del Socorro. Después me relataron que fui un milagro hecho realidad porque casi no nazco pero la intercepción de rezos a dichas vírgenes permitió mi nacimiento. No obstante, un año después, a la edad de 4 años, mi bisabuela fallece y mi mundo se vuelve oscuro: No conversaba con los demás familiares, me arrinconaba en un lugar a rezar y solicitar que regresará mi bisabuela, me escondía –me metía en los closets o debajo de la cama- solo para saber si alguien más, aparte de mi bisabuela, se percataba que yo no estaba, y lloraba en silencio porque hasta al rato preguntaban por mí y entonces yo decía “Nadie me necesita”.
Otra experiencia religiosa tuve a la edad de 5 años (1983), que fue cuando empecé mis estudios de primaria en un Colegio Católico cercano a mi hogar (Escuela San Rafael No 1 y fue lo irreal (color de rosa, bello y anhelo de siempre estar ahí; y ahí estuve hasta la edad de 11 años - 1989) este lugar me hizo aceptar de mejor forma la reciente perdida de mi bisabuela; continuando de esta manera la rutina de rezos pero ahora enfocados a mis estudios, a mis compañeritos de clases, a mis docentes. “Aunque solo me relacionaba con otros, si ellos me tomaban en cuenta”, porque yo no tenía iniciativa, más bien, me arrinconaba en las primeras filas del aula para evitar tener vecinos y a la hora de receso me iba sola a tomar el lunch y fue cuando desarrollé mucho la observación hacia otros (ver cómo se comportaban, cómo se relacionaban entre ellos) y en mí crecían muchas interrogantes ¿Por qué no puedo ser como ellos? Yo no puedo alegrarme de hacer maldades a otro niño, ¿Por qué me siento tan diferente a ellos? Quizás porque al ser un milagro nací con 12 dedos en vez de 10 (herencia de mi Abuelita Rosa Ramírez, Mamá de mi Mamá) ¿Por qué ellos en vez de molestarse uno a otro, no buscan como conversar y darse afecto? yo quiero darles afecto pero no me dejan, porque soy muy seria para ellos, solo porque no me gusta revolcarme y ensuciar mi ropa que tanto cuesta lavarla y plancharla, ¿Por qué? Fue cuando apareció en mi vida la Profesora Norma de Pre escolar, quien me dio un trato muy especial, me acompañaba en receso, jugaba conmigo sin que tuviera que revolcarme y me hacía participar en clases, me delegaba tareas para con otros niños y me ponía de responsable de dicho grupo y le empecé a tomar mucho cariño a cada docente de la primaria y fue cuando desde primero hasta sexto grado votaban por mí, los compañeritos, para que fuese su responsable de grupo, porque decían que yo tenía Gracia ante los ojos de los docentes y que si yo les decía algo, ellos me creían; así como ellos mismos lo hacían, confiaron todo el tiempo en mí y yo fui feliz porque permitieron que yo les diera afecto y rezos muy personalizados por cada uno de ellos.
Nunca tuve un grupo preferido, para mí siempre todos eran mi grupo (aunque ellos estuvieran en pequeños grupitos), nunca hice acepción de color más bien, defendía a los niños de color negro, albinos, cheles extremos, para que fuesen incorporados en los grupos y juegos. Al menos una vez por semana nos íbamos a jugar y comer de las frutas y vegetales que habían en el extenso patio de ¼ de manzana de la casa de mi Abuelita, fue en este lugar que aprendimos a revolcarnos pero con la visión de conseguir el alimento – subiéndonos a los árboles; plantando y regando árboles frutales y vegetales; Cortando con machete y a mano cada hierba mala que crecía, para que estuviera siempre bella aquella grama, donde dábamos vueltas con vista al cielo hasta caer extasiados de gozo.
Incidiendo esta práctica en mí de manera positiva, porque cuando me sentía sola, ya no buscaba un closet, sino que me subía a los árboles a comer y a descansar en las ramas, viendo el cielo y todos los pájaros que pasaban por ahí (y me tomaba un buen tiempo para bajar) esto me relajaba, hacía sentirme parte de una Gran Creación, tomar aliento de vida al sentir el aire puro en mi piel y ver la diversidad de colores (así como la humanidad es…diversa), más aun cuando garuaba y se formaba el Arco Iris, me sentía dichosa de ser parte de la Promesa Divina, de aprovechar la segunda oportunidad hecha a la humanidad para habitar la tierra. Y como me encantaba lo natural, en clases, en períodos libres, me ponía a escribir versos y dibujar paisajes, hacía murales junto con mi Papá para el día de la raza y de la tierra.
Siempre soñaba con mis compañeros y yo volando por todo el mundo, conociendo lugares celestiales y bellos: Montañas coloridas, aguas transparentes como cascadas, ríos y lagos, con una luz inmensa como el sol alumbrando nuestro vuelo. Y empecé a tomar muy en serio mis sueños, pues en ellos había mensajes de cómo proceder para con los demás o me señalaba - avisaba algo por suceder, como ver un examen -cuestionarios- antes de que me lo aplicasen; ver a la virgen Guadalupe señalándome a mi Papá tirado en el suelo doliente –entendido por mí para que rezara por él- un día antes de que él fuera llevado al Hospital y traído a salvo; ver un accidente antes de que sucediera (una vez estaba con mi Mamá en una parada de bus y ya íbamos a subirnos al mismo, pero recordé el sueño que tuve de un accidente al ver venir el bus y le dije a ella ¡Mamá por favor en ese bus no, si quieres mejor caminamos pero en ese bus no! Y ella me creyó y al irnos caminando, nos encontramos más adelante con ese mismo bus envuelto en un gran accidente, y la ambulancia y la gente alarmada). Un día de esos estaba almorzando, cuando un sentimiento de angustia vino a mi ser y empecé a llorar profundamente sin saber el por qué; al rato se accidentó mi hermanito y lo llevaron a enyesar. Apenas tenía siete años de edad cuando empecé a ver lo sobrenatural que experimentaba en mi vida.
Visitaba dos iglesias para ese entonces, de 5 a 11 años de edad (1983 - 1989): La Iglesia San Rafael (Católica) que estaba en el Colegio (donde era ayudante Ujiere -como dicen los cristianos evangélicos-, pertenecía al coro, recibí mis charlas de bautismo, me bautizé con agua, dí mi primera comunión y ayudaba a la docente de dominical en el Estudio Bíblico - aunque hoy en día no se me ocurriría decirle Estudio Bíblico, a la enseñanza de una Doctrina marcada en la Virgen María, en un Cristo muerto eternamente en una Cruz, en un Espíritu Santo en forma de una Paloma que se encuentra lejos de mi ser; Estoy convencida que la misma Iglesia Católica ya está sabida y ha cambiado su enfoque doctrinal-) , y la III Iglesia Bethel (Evangélica, Bautista) por mi vida en la familia, dado que al morir mi bisabuela, seguí viviendo en la casa de su hija, mi abuelita Payita Rivera (Mamá de mi Papá), quien a pesar de ser Católica y transmitirme el hábito de rezar el “Divino Niño” y darme a conocer la familia de ese Niño “María y José” (Algo que nunca comprendí fue la mezcla del nacimiento del Niño con la presencia de un hombre de rojo con blanco -santa Claus- y de un árbol lleno de luces, adornos y regalos, solicité que me explicasen, pero nadie de los adultos lo hizo, por lo que descarté importancia a estos dos elementos últimos); ella visitaba la casa de su hija, mi Tía Ivania Sequeira (Evangélica, Bautista), y juntas íbamos a la III iglesia Bethel y además participábamos de los Actos Litúrgicos que hacía en su hogar con esposo e hijos, siendo mi primer hogar la Escuela y el segundo, el de mi Tía (Familia García Sequeira); pues en ellos miraba la unidad familiar y el amor de padres a hijos y de hijos a padres que nunca viví. No porque mis padres estuvieran muertos o divorciados (Gracias a Dios, hasta hoy viven y están juntos, fieles el uno al otro), sino porque nunca vivieron en Comunión.
En las iglesias, especificamente en la VIRGEN MARÍA buscaba UN MILAGRO que transformará a mi núcleo familiar (Padre, Madre, Hermanos y hermana): Rezaba para que mi Papá dejará el licor y las drogas, rezaba para que mi Mamá me aceptará, no me maltratará y me reconociera como su hija, rezaba para que mis hermanos y hermana me respetarán y admirarán aun con la falta de autoridad que mi Mamá les imponía hacia mí; rezaba para que fuera llena de Gracia ante los ojos de los demás y ante mí misma (porque hubo un tiempo en que llegué a repudiar mi nacimiento, mi vida y pedía morir, me sentía culpable de la desdicha de mi Mamá), luego había pensado hasta en SER MONJA, porque decía "Así no seré estorbo a mi familia". Pero este último pensamiento cambio, ya que a la edad de 11 años me empezaron a gustar los niños y tenía entendido de que en la religión Católica las monjas debían mantenerse vírgenes para toda la vida, "sin casarse" y yo deseaba algún día tener mi esposo y mis hijos/as, mi unidad familiar, sin vicios - cero cigarros, licor y drogras-, sin escases, sin maltrato, con respeto mutuo, admirable y lleno de Gracia MI HOGAR.
lunes, 13 de julio de 2009
UPOLI

Saludos a todos/as los y las estudiantes de UPOLI, en especial, a los de la Escuela de Ingeniería, Carrera de Sistemas de Información y de Computación.